¿Nuevo ciclo o los mismos errores con distinto nombre?
La estructura de Enstone vuelve a agitarse…
Hoy nos sumergimos en el nuevo terremoto que sacude a Alpine, uno de los equipos más enigmáticos y volátiles de la parrilla de Fórmula 1. En menos de 48 horas, el equipo anunció el ascenso del argentino Franco Colapinto, el primer piloto de su país con proyección real en F1 desde Gastón Mazzacane, y la sorpresiva dimisión de Oliver Oakes, director de Hitech y figura clave en el proyecto Alpine. ¿Coincidencia? Todo indica que no.
La llegada de Colapinto ya se venía cocinando desde hace meses. Su talento, carisma y apoyo comercial —con respaldo de patrocinadores argentinos— lo convertían en un activo estratégico tanto deportivo como mediático. Sin embargo, su inclusión parecía ser una presión directa sobre Jack Doohan, quien tuvo que enfrentar rumores sobre su futuro incluso antes del arranque de la temporada. La marcha de Oakes, por otro lado, no estaba en el guion. Se dice que quiso mantenerse firme en su visión para el equipo, pero terminó cediendo ante la figura de Flavio Briatore, actual asesor ejecutivo. Como relató una fuente cercana al equipo, “la creencia común tras la dimisión de Oakes era que quería dar a Doohan la oportunidad de conseguir sus primeros puntos en la F1, mientras Briatore quería a Colapinto en el coche.”
En un comunicado publicado en Instagram, Briatore negó los rumores de conflicto: “Oli y yo tenemos una muy buena relación y teníamos ambiciones a largo plazo de impulsar este equipo juntos. Respetamos la petición de Oli de dimitir y, por lo tanto, hemos aceptado su dimisión. Las razones no están relacionadas con el equipo y son de carácter personal.” Por su parte, el propio Oakes agregó: “Es una decisión personal para mí renunciar. Flavio ha sido como un padre para mí, no ha hecho más que apoyarme desde que asumí el cargo, además de darme la oportunidad.”
Sin embargo, más allá de las declaraciones públicas, el patrón se repite. Desde que Renault recuperó Enstone tras la etapa como Lotus, Alpine ha sido un caos de liderazgo. Fred Vasseur, Cyril Abiteboul, Marcin Budkowski, Otmar Szafnauer, Bruno Famin y ahora Oakes… la media de duración de un director de equipo ha sido inferior al año. Mientras otras escuderías como McLaren definen roles claros entre dirección comercial y deportiva (con Zak Brown y Andrea Stella), en Alpine las líneas siguen siendo difusas, y eso se traduce en inestabilidad constante.
La salida de Oakes llega justo cuando parecía haber encontrado cierta estabilidad técnica con David Sánchez a cargo del desarrollo. Además, se da en paralelo con el anuncio de que Alpine dejará de ser equipo fabricante para convertirse en cliente de Mercedes en 2026. Esto obliga a una profunda reflexión: ¿qué quiere ser Alpine en el futuro? ¿Una plataforma de marketing para Alpine Cars? ¿Un equipo serio de F1 con visión a largo plazo? ¿O simplemente una escudería de paso, que sirve de trampolín para pilotos y ejecutivos en tránsito?
Hay opciones internas como Dave Greenwood o Ciaran Pilbeam que podrían tomar las riendas, o figuras externas con experiencia como Jonathan Wheatley. Pero, más allá del nombre, lo urgente es detener el círculo vicioso de decisiones improvisadas y construir una identidad sólida. Porque si Alpine no se redefine ahora, corre el riesgo de seguir siendo ese equipo que siempre “promete mucho”, pero nunca cruza la línea de meta con un proyecto real y duradero.
Gracias por acompañarnos en otro análisis profundo del detrás de escena de la Fórmula 1.
Seguimos de cerca cada movimiento, porque en la F1, los verdaderos cambios empiezan fuera de la pista.
¡Nos vemos en la próxima vuelta!
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