La temporada 2025 de la Fórmula 1 traerá consigo una de las modificaciones más relevantes en el reglamento técnico, afectando directamente el diseño aerodinámico de los monoplazas. Aunque la FIA había asegurado que no habría cambios significativos en las normativas para el último año de los coches con efecto suelo, finalmente ha decidido endurecer los controles sobre la flexibilidad de los alerones delanteros, con una nueva versión del TD18, que entrará en vigor a partir del GP de España.
La razón detrás de esta medida es la creciente preocupación por el uso de alerones con altos niveles de elasticidad aerodinámica, lo que ha generado debates sobre si algunos equipos han estado obteniendo ventajas fuera del espíritu de la normativa.
